energía masculina

PAPÁ

Aprender a caerme y a volverme a levantar. A quitarme los ruedines de la bicicleta, el flotador para nadar y decirme que puedo y que soy capaz, eso es lo que tú me has enseñado, mi querido papá.

A mamá le hemos dejado que se encargue de las emociones porque lo tuyo es más la acción y la voluntad. Tú, querido papá, eres mi arquetipo masculino. Me enseñas a ser fuerte y a construir mi propia autoridad. La relación que tengo contigo me sirve de referencia y reflejo de la relación que tengo con mi Padre Divino, con los hombres y con cualquier manifestación de autoridad. 

Gracias a ti dispongo de capacidad de acción y puedo avanzar. Gracias a ti tengo el suficiente impulso para, pese al miedo, continuar. Siempre me has dicho que lo puedo lograr: "puedes con eso y con más". El tesón, la responsabilidad, la iniciativa y la decisión son las herramientas que me regalas y que me dejas como herencia. A través de ti descubro quien soy yo, la energía masculina que habita en mí.

Mamá es la luna y tú eres el sol. Mi búsqueda de la individuación. Contigo, mi querido papá, yo aprendo a reconocerme como un individuo autónomo, me hago fuerte, constante y con capacidad para materializar, para dar forma a lo que por las noches, en la femenina oscuridad, imagino y sueño.

Tú, papá, que has hecho lo imposible para darme lo mejor, para que no me faltara de nada, tienes un lugar infinito en mi corazón. Te mereces todo lo mejor. Tu esfuerzo y tu capacidad de superación me recuerdan día tras día que la única suerte que existe se llama trabajo e intención. 

Sin ti, yo no sabría lo que es la disciplina. Sin ti no sabría materializar. Tú representas la energía Yang, la otra mitad.

Te doy las gracias por tu imperfección, por tu mal humor y por ser un poco gruñón. Porque sé el trabajo que te cuesta expresar una emoción y conozco tu necesidad, nunca manifestada, de que te den abrazos, cariño y amor. Porque me has enseñado a no tener culpa sino responsabilidad, a mirar hacia delante y a dejar el pasado atrás. Gracias papá.

Feliz presente,

Almudena Migueláñez.

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